miércoles, 13 de julio de 2011

Salió el sol. ¿O sólo por ahora?

Segundo partido del Grupo A, minutos finales del primer tiempo entre Colombia y Argentina. 0-0 y un nivel pobrísimo de la Selección local. Arranca Messi por enésima vez -o vaya a saber uno qué número corresponde- en la mitad de la cancha, más precisamente en posición de 5. Encara hacia delante, toca con Banega y va en busca de la devolución, pero la pared es imprecisa y le termina quedando la pelota atrás. Frena, se dobla el tobillo y queda lesionado en el piso unos minutos. La gente se fastidia y ya no puede creer lo que está viendo. ¿Por qué Messi no es el mismo acá que en el Barcelona? Es la pregunta repetida. ¿Cuál es la razón por la cual allá sale siempre goleador, feliz y sonriendo en las tapas de los diarios y aquí cabizbajo, sin comprender el juego de los que lo rodean? Porque puede que allí esté la clave, en los que lo rodean. Así por lo menos lo entiende Sport, un diario catalán que, junto a Mundo Deportivo, disfruta cada fin de semana el arte hecho fútbol del jugador rosarino. Y a través de su sección de humor pone a Messi explicando: “Para triunfar en Argentina me faltan un par de cosas”. Y tras él aparecen Xavi e Iniesta con la camiseta nacional. “Ese par de cosas”, remata. El chiste causa efecto por lo absurdo, pero en parte no hace más que reflejar algo que es cierto. Messi no juega cómo en el Barcelona porque no juega con los del Barcelona. Así de sencillo. Después se discutirá si, de otra forma, lo hace bien o no, pero cómo el Barcelona seguro que no.

Messi tuvo la chance de jugar para la Selección Española pero decidió defender la camiseta de Argentina. Pese a eso, aún se le machaca que no ama al país, y que no tiene compromiso por el equipo. Entre otras cosas, porque no canta el himno. Así de ridículo son los argumentos. Como si Vicente López y Planes hubiese sido clave para ganar un Mundial. Más allá del chiste, el sentimiento de Messi con la Argentina es un tema que, parece, nunca va a acabar. A los 13 años se fue a Barcelona, y desde allí que está en España. Es lógico que tenga un sentido de pertenencia con ese país, pero eso no significa que no ame a la Argentina o que no disfrute venir a vestir la camiseta nacional. No obstante, Sport se aprovechó de los insultos que bajaron de las tribuna de Santa Fe tras el 0-0 con Colombia y dibujaron a un Messi, melancólico por el presente, pero esperanzado por el futuro. “Bueno, hay que ser positivo…”, comienza, “…cada vez me queda menos para volver a Barcelona”, cierra.


Pero ante Costa Rica todo cambió. Llegó el día en el que Messi jugó feliz con la camiseta de Argentina, no preocupado u ofuscado porque las cosas no le salían como ante Bolivia y Colombia. Jugó magistralmente, fue partícipe de los tres goles, y metió otras tres asistencias clarísimas. Sonrió ante su gente y escuchó la ovación que ésta le entregaba con justicia. Tuvo, además, un socio con quien dialogó el mismo idioma futbolístico. En este tren de comparación con el Barcelona, y salvando las obvias distancias, Gago fue su Xavi. Sin embargo, Messi actuó esta vez como generador de las oportunidades, no fue el encargado de terminarlas. Le cedió ese rol a Agüero, a Higuaín y luego a Di María. Le faltó un gol para redondear una noche estupenda. Algo que de todas formas no opaca ni minimiza su gran actuación. Esta vez Sport decidió retratar que a Messi le fue bien, y que está contento con que a la Selección también. “Al fin salió el sol”, es la frase, con la bandera de Argentina y el rostro del crack haciendo del sol en un tercer cuadro. No importa que el rival haya sido un Costa Rica sumamente inferior. De la noche a la mañana es todo color de rosa y Argentina nuevamente es candidata. Tan rápido cambia todo que no es de extrañar que el lunes vuelvan las nubes y los ojos al suelo buscando respuestas. Allí estará Sport, seguramente, para graficar la situación, y en defensa de su Messi.

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